{"id":272728,"date":"2022-09-08T18:23:22","date_gmt":"2022-09-08T16:23:22","guid":{"rendered":"https:\/\/pisofranco.gal\/artigos\/2022\/09\/08\/dias-de-furgoneta-272728\/"},"modified":"2022-09-08T18:43:34","modified_gmt":"2022-09-08T16:43:34","slug":"dias-de-furgoneta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/pisofranco.gal\/es\/artigos\/2022\/09\/08\/dias-de-furgoneta-272728\/","title":{"rendered":"D\u00edas de furgoneta"},"content":{"rendered":"<p>A diferencia de los escritores, Roberto Vidal Bola\u00f1o tiene imagen, tiene escenarios, tiene personajes que a\u00fan pueden ser interpretados, tiene marcas de vida en exteriores y en interiores, adem\u00e1s de su presencia en pel\u00edculas en las que no quiso explotar de todo su aspecto de hombre hecho a las durezas de la historia. El teatro lo domin\u00f3 y este es el trazo fundamental de su biograf\u00eda. Pero la l\u00ednea de vida de Roberto Vidal Bola\u00f1o es m\u00e1s larga y tiene m\u00e1s hilos. Documentarla tiene m\u00e1s sentido s\u00ed se entretejen los hilos de la ficci\u00f3n y los de aquellos que tuvieron relaci\u00f3n con \u00e9l. Quien puede confeccionar un retrato en el que nada quede fuera son sus personajes y quien particip\u00f3 en su puesta en pie. Vidal Bola\u00f1o no es un escritor chileno, pero es el m\u00e1s importante autor de teatro en los \u00faltimos 50 a\u00f1os en Galicia.<\/p><p>Roberto Vidal Bola\u00f1o entraba mal en las furgonetas. Era alto y las furgonetas siempre prometen m\u00e1s espacio para la carga que para los pasajeros. Se acomodaba por partes, como jugador de baloncesto que hab\u00eda sido de joven, e incluso a veces echaba las piernas por fuera si el tama\u00f1o de la ranchera y el recorrido lo consent\u00edan. Pero ten\u00edan un trato, ellas lo transportaban y \u00e9l se acomodaba. Ni siquiera protestaba por las distancias. Con la distancia del tiempo todo parece peor entonces que ahora. Quiz\u00e1s todo no, pero las furgonetas eran mucho m\u00e1s malas en aquellos a\u00f1os en los que RVB comenz\u00f3 a hacer teatro.<\/p><p>Desde lo principio de los a\u00f1os setenta y a pesar de la crisis del petr\u00f3leo, el binomio furgoneta y teatro se volvi\u00f3 imprescindible para salvar las limitadas posibilidades de las compa\u00f1\u00edas aun no profesionalizadas, las carencias del transporte y tambi\u00e9n las malas condiciones de los espacios para hacer las funciones que, en la mayor\u00eda de los casos, no ten\u00edan condiciones ni material para facilitar el trabajo esc\u00e9nico en una disposici\u00f3n tan aficionada c\u00f3mo la de las propias compa\u00f1\u00edas. En la furgoneta viajaban los decorados, el vestuario, las luces, los equipos de sonido en caso de que se tuviesen. En la misma furgoneta iban los integrantes de la compa\u00f1\u00eda, as\u00ed fuera hasta Ribadeo o Valdeorras, y suced\u00eda que el tama\u00f1o de las obras ten\u00edan que acomodarse al tama\u00f1o de las furgonetas porque lo que no cab\u00eda en el transporte no hab\u00eda forma de utilizarlo. Limitaciones que, con todo, todav\u00eda hoy pesan a la hora de decidir volumen y amplitud de los decorados.<\/p><p>Una furgoneta camino de una funci\u00f3n era un veh\u00edculo a pleno rendimiento, la velocidad limitada, con una organizaci\u00f3n similar a la de un piso de estudiantes. Era dif\u00edcil encontrar sitio para la incomodidad de tan aprovechado que iba el espacio. Cualquier viaje era largo. Entre el barullo del motor y la polvareda de las cosas, las conversaciones cruzadas, las curvas e ir siempre contra reloj el ambiente no parece el id\u00f3neo para las horas anteriores a una representaci\u00f3n. O quiz\u00e1s no era lo peor. Lo peor era, seg\u00fan Bola\u00f1o, \u00abllegar a un lugar que no se pod\u00eda llamar teatro y colocar todas las cosas en orden sabiendo que al finalizar hab\u00eda que devolver todo a la furgoneta. A veces la obra parec\u00eda lo de menos\u00bb.<\/p><p>Una furgoneta, unos decorados plegables, vestuario, quiz\u00e1s las luces, el elenco de una compa\u00f1\u00eda que pod\u00eda ir repasando el texto o echando una cabezada. Todo parec\u00eda profesional, pero la profesi\u00f3n no puede ir solo por dentro. No estaba prevista en aquellos primeros a\u00f1os de los setenta una remuneraci\u00f3n concreta para las compa\u00f1\u00edas y, por tanto, tampoco estaba claro que los elencos cobraran por actuar. La cosa era \u00abaseg\u00fan\u00bb.&nbsp;<\/p><p>La relatividad de todo ten\u00eda cosas buenas cosas y cosas malas. Los circuitos, por llamarle as\u00ed, en aquellos a\u00f1os estaban mayoritariamente formados por funciones en locales de asociaciones de vecinos, algunos espacios de las cajas de ahorros, alguna instituci\u00f3n como las diputaciones y los ayuntamientos. Los primeros eran los que estaban m\u00e1s activos aunque tambi\u00e9n los que ten\u00edan m\u00e1s problemas para remunerar. La costumbre era, seg\u00fan cont\u00f3 tantas veces el escritor, que al finalizar la funci\u00f3n la asociaci\u00f3n convocante ofreciera una cena a los integrantes de las compa\u00f1\u00edas, cenas que, tal como explicaba Bola\u00f1o, \u00abno ten\u00edan duda y pod\u00edan alimentar un regimiento\u00bb. Esas cenas fueron el punto de partida de una profesionalizaci\u00f3n que iba a marcar una manera de hacer teatro porque las cosas nunca salen como estaban planeadas.<\/p><p>Est\u00e1 contado muchas veces, cada una con tino diferente y, como todas las historias que tienden la leyenda, sin un espacio concreto. Pudo ser en la furgoneta camino de una funci\u00f3n, pudo ser en una bar o en medio de una representaci\u00f3n. Vidal Bola\u00f1o explic\u00f3 en repetid\u00edsimas ocasiones que aquellas cenas que compensaban sus trabajos esc\u00e9nicos eran un exceso y un gasto considerable para los colectivos que las pagaban. RVB pens\u00f3 que los c\u00f3micos estaban m\u00e1s necesitados de cobrar que de comer y comenz\u00f3 a proponer por Galicia adelante que el dinero con que se pagaban aquellas cenas se utilizara para pagar a las compa\u00f1\u00edas y ya ver\u00edan ellos se cenaban o volv\u00edan para casa \u00abcon un bocadillo\u00bb. Las asociaciones fueron aceptando la propuesta y los grupos pudieron fijar un cach\u00e9 que les permit\u00eda convertir una actividad por horas en una actividad a tiempo completo. El cambio fue, seg\u00fan pondr\u00eda de manifiesto a\u00f1os despu\u00e9s el autor, \u00abun cambio de mentalidad porque supon\u00eda que el teatro era un trabajo por lo que hab\u00eda que pagar\u00bb. Era un punto de partida para un sector que a\u00fan deber\u00eda dar batallas culturales, pol\u00edticas y administrativas para que el profesionalismo fuera aceptado no solo como natural sino como imprescindible. Unas batallas en las que, en gran parte, combati\u00f3 Roberto Vidal Bola\u00f1o. Unas veces contra los otros, algunas contra los suyos. Tambi\u00e9n contra s\u00ed mismo. El profesionalismo comenz\u00f3 de manera sencilla y casi sin pretensi\u00f3n, pero Vidal Bola\u00f1o se r\u00eda bastante contando esa historia de la mutaci\u00f3n del pan y de la carne en cach\u00e9s y lo que parec\u00eda hacerle m\u00e1s gracia era que, con el paso de los a\u00f1os, la propuesta parec\u00eda inevitable pero en la altura de un tiempo entre la dictadura y lo que ven\u00eda despu\u00e9s todo pod\u00eda ser posible y todo era bastante incierto. A RVB le hac\u00eda gracia porque calculaba, como mucho tiempo despu\u00e9s, que las cosas que aconseja el sentido com\u00fan son las que m\u00e1s tardan en conseguirse.<\/p><p>Convertirse al profesionalismo fue el inicio de la carrera p\u00fablica de un autor con vocaci\u00f3n de interpretar la realidad y, de ser posible, cambiarla algo. De jugar con ella como se abren los juguetes para conocer sus mecanismos y luego ver cu\u00e1les son las piezas de imprescindible relevo para que todo sea mejor o, de no poder ser, para que todo sea m\u00e1s justo. Esta historia tiene dos grandes bloques con sus respectivas subdivisiones. Pero sucede que vivir es una ciencia inexacta y quiz\u00e1s las etapas art\u00edsticas no se correspondan siempre con las vitales y que el profesionalismo, que tan decisivo fue para \u00e9l y para el teatro del pa\u00eds, no hab\u00eda dejado una marca inmediata sobre el escenario. Lo que permaneci\u00f3 inalterable etapa tras etapa fue la voluntad de que hacer teatro fuera, antes que otra cosa, una manera de contar historias. Y que contar historias fuera una manera de a\u00f1adir algo al discurso p\u00fablico: algo de saber, algo de entender, algo que el espectador hab\u00eda podido llevar para &nbsp;casa. \u00abY si adem\u00e1s creo algo de belleza, mejor\u00bb, como escribi\u00f3 Roberto Vidal Bola\u00f1o.<\/p><p>Quiz\u00e1s fue en alguna de las furgonetas con las que cruz\u00f3 Galicia varias veces en las que complet\u00f3 personajes o finaliz\u00f3 tramas y puede ser que escribiese apurado por las urgencias de los estrenos, por las necesidades de los elencos o por poner en pie historias grandes en escenarios peque\u00f1os. Pueden que sean estas contingencias las que hacen, por veces, que no se tenga en cuenta la escritura dram\u00e1tica cuando se habla de literatura o de argumentos, cuando se habla de historias que ofrecen una interpretaci\u00f3n de la sociedad y de sus imaginarios.&nbsp; En el caso de RVB es necesario reconsiderar muchas cosas. Una de ellas la de considerar a la novela como el g\u00e9nero que mejor analiza una sociedad, sus comportamientos e incluso las derivas que ni los historiadores ni los periodistas pueden explicar. Hay pocas trayectorias tan centradas en contar un pa\u00eds como la de Vidal Bola\u00f1o. En cualquier g\u00e9nero. Acostumbrados como estamos al RVB actor, director y dramaturgo por veces olvidamos las habilidades como escritor, la capacidad narrativa de sus textos y la manera en que conceb\u00eda el oficio de escribidor. Las palabras era para Bola\u00f1o una herramienta. Una m\u00e1s. \u00bfPero para quien no?<\/p><div class=\"contentlink  operational-element\" rel=\"{&quot;action&quot;:&quot;opennew&quot;,&quot;payload&quot;:271546}\">\n\n\t\t\t\t\t<div class=\"contentlink__label\">M\u00e1s RVB<\/div>\n\t\t\n\t\t\t\t\t<div class=\"contentlink__thumbnail\">\n\t\t\t\t<img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/pisofranco.gal\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/EF54E57C-4A7A-4C60-B3FC-77DA9E4421DA-800x600.jpeg\" class=\"contentlink__thumbnail__image\" alt=\"\">\n\t\t\t<\/div>\n\t\t\n\t\t<div class=\"contentlink__body\">\n\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"article-locator\">\n\t\t\t\t\t<span class=\"article-locator__first\">Fatiga Ocular<\/span>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\n\t\t\t<h3 class=\"contentlink__title\">El escritor que retrat\u00f3 la Galicia del s\u00e9culo XX<\/h3>\n\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\n\t\t<div class=\"card-footer contentlink__footer\">\n\t\t\t<div class=\"btn contentlink__button\">Ir al contenido<\/div>\n\t\t<\/div>\n\n\t<\/div><div class=\"contentlink  operational-element\" rel=\"{&quot;action&quot;:&quot;opennew&quot;,&quot;payload&quot;:269446}\">\n\n\t\t\t\t\t<div class=\"contentlink__label\">M\u00e1s RVB<\/div>\n\t\t\n\t\t\t\t\t<div class=\"contentlink__thumbnail\">\n\t\t\t\t<img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/pisofranco.gal\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/C6C54FF1-E847-43CD-A365-D972BAFB89C1-800x600.jpeg\" class=\"contentlink__thumbnail__image\" alt=\"\">\n\t\t\t<\/div>\n\t\t\n\t\t<div class=\"contentlink__body\">\n\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"article-locator\">\n\t\t\t\t\t<span class=\"article-locator__first\">Entrevista<\/span>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\n\t\t\t<h3 class=\"contentlink__title\">El teatro gallego es conservador con los dramaturgos<\/h3>\n\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\n\t\t<div class=\"card-footer contentlink__footer\">\n\t\t\t<div class=\"btn contentlink__button\">Ir al contenido<\/div>\n\t\t<\/div>\n\n\t<\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Roberto Vidal Bola\u00f1o no es un escritor chileno. En septiembre de 2022 se cumplen 20 a\u00f1os de su muerte que, a todas luces, fue temprana. Ten\u00eda 52 a\u00f1os y una ampl\u00edsima y variada carrera como autor teatral, director, actor de teatro y cine, como cr\u00edtico de cine adelantado, como agitador de mayor\u00edas y un peso definitivo en el hecho de que el teatro gallego pasara de ser una dedicaci\u00f3n m\u00e1s o menos exc\u00e9ntrica a un ejercicio profesional, exigente y exigible. Las dimensiones de Vidal Bola\u00f1o (Santiago de Compostela 1950-2002), que nunca public\u00f3 en Anagrama, eran grandes en lo f\u00edsico y en lo literario. Pero los autores teatrales est\u00e1n m\u00e1s pendientes del d\u00eda a d\u00eda de sus personajes (y de dar de comer a los int\u00e9rpretes) que del archivo de sus obras literarias. De este modo se da la sugestiva paradoja de que siendo Vidal Bola\u00f1o uno de los escritores con m\u00e1s obra y con una obra argumentalmente m\u00e1s variada, m\u00e1s contempor\u00e1nea, m\u00e1s participativa, con todo, y a pesar del mucho que escribi\u00f3, se le tiene en menos en cuenta que si fuera un narrador con menos de cuatro novelas.<\/p>\n","protected":false},"author":51,"featured_media":272619,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[199],"tags":[],"class_list":["post-272728","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-fatiga-ocular-es"],"acf":[],"post_template":"reportaxe","post_subscription":"no","pretitle":"","content_extract":"A diferencia de los escritores, Roberto Vidal Bola\u00f1o tiene imagen, tiene escenarios, tiene personajes que a\u00fan pueden ser interpretados, tiene marcas de vida en exteriores y en interiores, adem\u00e1s de su presencia en pel\u00edculas en las que no quiso explotar de todo su aspecto de hombre hecho a las durezas de la historia. 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