{"id":68852,"date":"2021-04-29T12:33:57","date_gmt":"2021-04-29T10:33:57","guid":{"rendered":"https:\/\/pisofranco.gal\/2021\/04\/29\/o-paradoxo-de-bradbury-68852\/"},"modified":"2021-04-29T12:41:38","modified_gmt":"2021-04-29T10:41:38","slug":"o-paradoxo-de-bradbury","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/pisofranco.gal\/es\/artigos\/2021\/04\/29\/o-paradoxo-de-bradbury-68852\/","title":{"rendered":"La paradoja de Bradbury"},"content":{"rendered":"<p>Andamos en el centenario del nacimiento de Ray Bradbury (Waukegan, Illinois, 1920-Los \u00c1ngeles, California, 2012) y lejos de lo que digan los t\u00f3picos, no fue el escritor que se adelant\u00f3 a su tiempo. Fue el autor que supo ver el futuro en aquello que ya estaba pasando. Fue un autor norteamericano y, quiz\u00e1s, para esta circunstancia tuvo dos ligeros inconvenientes: no tuvo biograf\u00eda y hizo carrera muy lejos de las academias. No se puede decir que haya fracasado, pero quiz\u00e1s a\u00fan hoy, cien a\u00f1os despu\u00e9s de su nacimiento, parece que le falta algo para situarse en la misma altura que los grandes del siglo de su barrio dist\u00f3pico: Orwell o Huxley, por ejemplo.<\/p><p>Bradbury tuvo biograf\u00eda, claro, pero no tuvo una de esas que cuentan, como Orwell, como Kerouac, como Hemingway. Bradbury no tuvo una biograf\u00eda literaria como hay escritores que hoy no tienen Facebook o Twitter. No march\u00f3 contar guerras desde bares, pero fue un escritor con vocaci\u00f3n que hizo un recorrido raro para un escritor europeo, quiz\u00e1s raro para un escritor intelectual, pero que tiene sentido para quien lo entiende como literatura de evasi\u00f3n. Hay un cierto desenganche en el t\u00e9rmino evasi\u00f3n cuando se refiere a la literatura. En muchos sentidos, Bradbury fue percibido as\u00ed, pero no lo era. Ray Bradbury, quiz\u00e1s marcado por c\u00f3mo se dio a conocer, fue le\u00eddo como un autor de g\u00e9nero, igual que tantos que ahora escriben policial, pero esa no era su intenci\u00f3n. El escritor, hijo de norteamericano y sueca inmigrada, rechaz\u00f3 siempre lo de ser un autor de ciencia ficci\u00f3n e, incluso con pocas lecturas de su obra, se percibe que no es as\u00ed. Esa ficci\u00f3n que propone Bradbury tiene un decorado de futuro, pero todo el resto es ser humano en su m\u00e1s amplia identidad atemporal. No se puede juzgar el teatro por los decorados ni la literatura por la apariencia. En el fondo, el autor de&nbsp;<em>Cr\u00f3nicas Marcianas<\/em>(1950) es un l\u00edrico dolorido por el presente de la especie humana y por esa man\u00eda de cometer los mismos errores una \u00e9poca tras otra. Pero esa parte, que es la sustancia de su obra no fue tan tenida en cuenta porque, as\u00ed son las academias, Bardbury ven\u00eda de otro lado. Pero no se puede decir que el escritor haya fracasado.&nbsp;<\/p><p>&nbsp;El otro calificativo que adorna su biograf\u00eda es prol\u00edfico. Un escritor sin descanso: veinte siete novelas registradas, m\u00e1s de 600 relatos breves, sin contar ni guiones para televisiones, ni adaptaciones para cine, ni programas de radio, ni esos espacios en los que, como hizo Hitchcock, el autor de&nbsp;<em>El hombre ilustrado<\/em>(1951) hablaba un tiempo antes de introducir al espectador en historias que Iker Jim\u00e9nez considerar\u00eda normales. Cuando un escritor escribe no tiene demasiado tiempo para cazar elefantes en \u00c1frica.&nbsp;<\/p><p>Ray Bradbury ven\u00eda de los quioscos, que son establecimientos en peligro de extinci\u00f3n y que, a pesar de que tienen muchos libros para vender, no son siempre bien entendidos por gentes librescas. Bradbury se aficion\u00f3 a la lectura en revistas de relato breve que para la cultura europea contempor\u00e1nea son impensables. Eran revistas de g\u00e9nero, de quiosco. Revistas con historias de terror, o fant\u00e1stico, o de argumentos que en general no son considerados gran literatura y, en funci\u00f3n de quien lea, ni siquiera literatura. Pero as\u00ed fue como el escritor lleg\u00f3 a la escritura. Podemos decir que lleg\u00f3 por su cuenta y sin academia. Estamos en los comienzos de los a\u00f1os treinta y sus padres acaban de trasladarse desde Wuakegan, una ciudad de Illinois a 90 kil\u00f3metros al norte de Chicago junto al Lago Michigan, a Los \u00c1ngeles. Que podr\u00eda ser un cambio de ambiente, clima y, de no ser los Estados Unidos, un cambio de naci\u00f3n. Bradbury, que cuenta doce a\u00f1os cuando llega al Pac\u00edfico adquiere como h\u00e1bitos culturales asistir a largometrajes como&nbsp;<em>El fantasma de la \u00f3pera<\/em>y leer a autores como Edgar Rice Burroughs, tambi\u00e9n conocido como el autor de&nbsp;<em>Tarz\u00e1n<\/em>. Hay otra lectura que en esos a\u00f1os postcrise del 28 Bradbury convierte en habitual:&nbsp;<em>Amazing Stories<\/em>, la primera publicaci\u00f3n peri\u00f3dica dedicada a la ciencia ficci\u00f3n en USA y que en sus primeros n\u00fameros de 1926 publicaba textos de Verne, H.G. Wells y Edgar Allan Poe. Tampoco es seguro que hayan pagado los derechos de autor.&nbsp;<\/p><p>&nbsp;Entre los treinta y los setenta, en los quioscos de los Estados Unidos se encuentran dos tipos de revistas de lectura con relatos breves como argumento fundamental. Las \u201cslicks\u201d, mejor impresas, mejor dise\u00f1adas y destinadas a un p\u00fablico m\u00e1s literario y las \u201cpulp\u201d que, por decirlo de alguna manera, ten\u00edan menos prestigio. Los a\u00f1os y los caprichos vintages de la cultura, y quiz\u00e1s Tarantino, le dieron la vuelta a esa clasificaci\u00f3n. Bradbury, como adolescente que se iniciaba en la lectura, estaba m\u00e1s pr\u00f3ximo a las segundas, entre las que Amazingacab\u00f3 por ser una destacada.&nbsp;<\/p><p>El a\u00fan no adolescente Bradbury decidi\u00f3 ser escritor. Entre las fantas\u00edas de mundos en guerra, de chimpanc\u00e9s que tienen de jefe a un blanco que habla menos que sujeto, verbo y predicado, entre submarinos el\u00e9ctricos y un mundo que dura menos de 80 d\u00edas, entre todas esas cosas desproporcionadas incluso para Iker Jim\u00e9nez y la&nbsp;<em>Casa Usher<\/em>, el Ray de doce-trece a\u00f1os percibi\u00f3 que hab\u00eda verdades m\u00e1s definitivas, y para mantener su vocaci\u00f3n literaria se puso a vender peri\u00f3dicos como m\u00e9todo financiador del tiempo de escribir. Qued\u00f3 siempre cerca de los quioscos.&nbsp;<\/p><p>&nbsp;Hay otra influencia que el escritor repet\u00eda en las entrevistas incluso despu\u00e9s de ganar el Pulitzer. Contaba doce a\u00f1os, era el D\u00eda del Trabajo, y a\u00fan viv\u00eda en Illinois. Asisti\u00f3 en una feria al n\u00famero de un mago llamado Mr. Electrico. Seg\u00fan la versi\u00f3n del escritor, el mago estaba cargado de electricidad est\u00e1tica, sentado sobre algo que parec\u00eda una silla el\u00e9ctrica. El chaval se acerc\u00f3, el mago le toc\u00f3 la nariz y le mand\u00f3: \u00a1Vive para siempre! Bien por la edad, bien porque es el tipo de orden que no se asimila en un d\u00eda, Bradbury vuelve al d\u00eda siguiente a la feria y le pregunt\u00f3 al mago como era eso de la vida eterna. Mr Electrico contest\u00f3 que \u00e9l -Bradbury- era la reencarnaci\u00f3n de un amigo suyo que desapareci\u00f3 en la Primera Guerra Mundial. El escritor repiti\u00f3 en muchas entrevistas que tras esas palabras decidi\u00f3 escribir cada d\u00eda de su vida y cumpli\u00f3 con la decisi\u00f3n. Es un mandato que no recibi\u00f3 Vargas Llosa.&nbsp;<\/p><p>&nbsp;Seg\u00fan public\u00f3 una vez The New York Times, el esritor de&nbsp;<em>Fahrenheit 451<\/em>(1953) es el responsable de \u201cde llevar la ciencia ficci\u00f3n al&nbsp;<em>mainstream<\/em>literario\u201d. Consigui\u00f3 atravesar esa barrera, pero quiz\u00e1s su paradoja es haber salido de la literatura popular, convertir un g\u00e9nero en aceptable e incluso incorporar el futuro como un argumento a tener en cuenta en la literatura y, aun as\u00ed, quedarse atrapado en esa definici\u00f3n de escritor popular. La evasi\u00f3n como acusaci\u00f3n.&nbsp;&nbsp;<\/p><p>El autor de&nbsp;<em>Las doradas manzanas del sol<\/em>(1953), que puede escribir dos novelas por a\u00f1o, siempre declar\u00f3 el \u201cprop\u00f3sito moral\u201d de su literatura.&nbsp;&nbsp;La conquista de Marte, la colonizaci\u00f3n del sistema solar por parte de los Estados Unidos es, de fondo, un detallado repaso de la historia de los USA como pa\u00eds ocupante, de la ambici\u00f3n, de la violencia, de la disculpa de las libertades, de la destrucci\u00f3n que genera no reconocer nada anterior como bueno. El escritor de&nbsp;<em>Remedio para melanc\u00f3licos&nbsp;<\/em>(1959) tiene un procedimiento claro:&nbsp;&nbsp;Bradbury le hace la prueba del algod\u00f3n a la sociedad para ver si con otro decorado los resultados son distintos. Pero es lo mismo: los tiempos cambian, la destrucci\u00f3n permanece.&nbsp;&nbsp;A pesar de haber cambiado un g\u00e9nero, de haber advertido sobre la violencia humana, el poder omn\u00edmodo y la supresi\u00f3n de las libertades, a Bradbury le falt\u00f3 reconocimiento intelectual. Le falt\u00f3 ascender en ese escalaf\u00f3n culto que es algo mirado con quien procede de la literatura popular. La Paradoja Bradbury es ese mismo s\u00edndrome de la cultura europea que desprecia la literatura de g\u00e9nero en casa, pero declara una admiraci\u00f3n proletaria por los escritores norteamericanos que la practican sin disculpas intelectuales, lo mismo sea&nbsp;<em>noir<\/em>que ficci\u00f3n cient\u00edfica. Es la paradoja de no acabar de reconocer a quien tiene una obra m\u00e1s importante como escritor de&nbsp;<em>short stories<\/em>que como novelista. Esa paradoja que guardia alguna relaci\u00f3n con como los cohetes de Bradbury se posaban en el suelo rojo de Marte.<\/p><p><\/p><p><\/p><p class=\"wp-block-verse\">Este texto fue publicado en T\u00e1boa Redonda \nde El Progreso. 09\/2020<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los aniversarios de escritores sirven para matarlos una y otra vez, cada a\u00f1o. Acaban como m\u00e1rtires de su causa, incluso aquellos que no fueron grandes defensores de su propio ego, que son los menos.  <\/p>\n","protected":false},"author":51,"featured_media":68843,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[199],"tags":[],"class_list":["post-68852","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-fatiga-ocular-es"],"acf":[],"post_template":"reportaxe","post_subscription":"no","pretitle":"","content_extract":"Andamos en el centenario del nacimiento de Ray Bradbury (Waukegan, Illinois, 1920-Los \u00c1ngeles, California, 2012) y lejos de lo que digan los t\u00f3picos, no fue el escritor que se adelant\u00f3 a su tiempo. Fue el autor que supo ver el futuro en aquello que ya estaba pasando. 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